La Paz está concentrando varias de sus apuestas más grandes en agua, movilidad e infraestructura deportiva, sectores donde durante años se acumularon rezagos mientras la ciudad seguía creciendo.
Uno de los proyectos más visibles es la transformación del Centro Deportivo Municipal “El Piojillo”, que pasó de ser un espacio deteriorado a convertirse en uno de los principales complejos deportivos de la ciudad, con canchas renovadas y actividades para niños y jóvenes.
Pero el tema que más presión genera sigue siendo el agua.
En ese frente destaca la Planta Potabilizadora de La Buena Mujer, diseñada para aprovechar agua almacenada en la presa y enviarla a colonias que durante años han enfrentado cortes, baja presión y tandeos.
A eso se suma el proyecto de la presa El Novillo, considerada una de las obras hídricas más ambiciosas para Baja California Sur en décadas, además de la instalación de nuevos tanques elevados para mejorar el suministro en distintas zonas de La Paz.
También se han colocado bebederos públicos gratuitos y obras de rehabilitación hidráulica que buscan aliviar una crisis que no apareció ayer: el crecimiento urbano y la presión sobre los acuíferos llevan años encendiendo alertas en la capital.
En movilidad, el gobierno municipal presume el avance del sistema Tiburón Urbano, que busca renovar el transporte público con unidades más nuevas y ampliar rutas en una ciudad donde trasladarse en camión sigue siendo una queja constante para muchos usuarios.
Detrás de estos proyectos hay una fuerte apuesta por recursos federales que comenzaron durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y que ahora continúan con la administración de Claudia Sheinbaum.
El reto, como siempre en política pública, será que las obras no se queden en anuncios bonitos o fotografías de inauguración. Porque al final la gente mide resultados de forma muy simple: que salga agua, que pase el camión y que los espacios públicos sí funcionen.



