La Paz asegura haber aumentado de forma importante su disponibilidad de agua en medio de una crisis que durante años ha golpeado a miles de familias con tandeos, baja presión y semanas enteras esperando que salga agua de la llave.
De acuerdo con datos presentados por el Ayuntamiento, el municipio pasó de 108 a 341 litros por segundo adicionales, gracias a nuevas estrategias de abastecimiento y mejoras en la distribución.
El proyecto más ambicioso sobre la mesa es la presa El Novillo, considerada una de las obras hídricas más importantes para Baja California Sur en décadas y que forma parte del Plan Nacional Hídrico impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum.
A esto se suma la instalación de nuevos tanques elevados en distintas colonias de La Paz para mejorar la presión del agua en zonas donde el servicio sigue siendo irregular.
El plan también incluye medidas menos visibles pero clave para el sistema: sectorización de la red, monitoreo en tiempo real de pozos, reutilización de agua tratada mediante la llamada línea púrpura y la búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento.
El problema de fondo sigue siendo serio.
La Paz enfrenta desde hace años una combinación complicada: crecimiento poblacional, sequía, sobreexplotación de acuíferos y una red hidráulica que durante mucho tiempo quedó rebasada.
Por eso, aunque el aumento en litros por segundo suena positivo, la verdadera prueba estará en algo mucho más simple para los ciudadanos: abrir la llave y que sí haya agua todos los días.



